Errante por caminos sombríos y alegres, he vuelto a casa. Cansado del viaje, mi corazón se alegra de ser él mismo. El Zen no me aleja de mis raices, aquí sentado con mi maestro, Cristo.

Santa María

domingo, 4 de marzo de 2012

Tara


Estad en guardia, para que nadie os engañe diciendo, “¡Mira aquí!” o “¡Mira allá!” Porque el niño de la verdadera Humanidad existe dentro de ti. ¡Síguelo! Aquellos que lo busquen lo encontrarán.
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Estas palabras son meridianamente claras. Están en el Evangelio de María Magdalena, un Evangelio gnóstico, recompuesto en parte sobre la base de unos pergaminos casi deshechos del siglo II. En esas palabras Jesús no puede ser más claro.

Mira aquí o mira allá es lo que la mente nos está diciendo constantemente. Y no resulta fácil (es casi imposible, de hecho) no dejarse distraer por ella. La mente está todo el tiempo pasando de un lugar a otro, también durante los periodos de meditación. En el zazen somos especialmente conscientes de ello.

De hecho, cuando mi maestro Tangen Harada Roshi me dijo como practicar shikantaza, no entendí gran cosa. Había una traductora al inglés, pero no intervino prácticamente porque Harada Roshi se expresó en esa lengua, que hablaba bastante mal. “Shikantaza es el universo entero” recuerdo que dijo, e hizo una expresión de abarcar el universo con sus brazos. Pero no me dio ninguna pista sobre como hacer shikantaza.

Por eso, cuando me senté luego, me encontré perdido. No sabía que hacer. El que shikantaza fuese el universo entero, no era ninguna ayuda, más bien al contrario, era una especie de desbarajuste mental. Pensar en ello, solo era echar mas leña al fuego de los pensamientos. No pensar en ello era simplemente dejar vagar la mente en otras cosas. De hecho no se ni nunca he podido saber como practicar shikantaza.

Es fácil centrarse en la respiración, especialmente si uno la cuenta. Esa fue mi práctica al principio, cuando empecé con el zen, y contar las respiraciones fue de una gran ayuda. El niño de verdadera Humanidad, el que está dentro, incluso puede aparecer contando contigo, quizás como una simple y pasajera experiencia, pero suficientemente clara. Todo lo que he podido obtener con el Zen son experiencias pasajeras, aunque totalmente claras, algunas de ellas. Y la primera vino, precisamente contando las respiraciones (una vez hablé de ello en un post).

Desde luego, el método que yo aconsejo siempre es el koan. Varias veces, personas que conozco que tienen algún momento de sinceridad, han venido a mí (sabiendo que yo practico el budismo o el zen) y me han hecho a veces preguntas sobre qué hacer para sentirse mejor. Sentirte mejor es lo de menos, les digo, lo que importa es saber quien eres. Y entonces les digo que se hagan la sencilla pregunta ¿Quién soy yo?

De hecho el koan Mu es esa pregunta, aunque quizás de otra manera. Si te preguntas una y otra vez qué es Mu, la atención de la mente se afila hasta llegar a cortar como un cuchillo. Yo lo experimenté, y fue algo que no podré olvidar mientras viva. Cuando el pensamiento empieza a transcenderse, aparece una clara sensación de miedo. Es miedo a la muerte, clarísimamente, como si fueses a irte de este mundo.

De hecho, el niño de la verdadera Humanidad, que tenemos dentro (según dice el mismo Jesús) nos llama y nos dirige de un modo que no podemos imaginar. De hecho, recuerdo que, cuando estaba ya a punto de trascender el pensamiento, y hacerme uno con Mu, lo que impedía que llegase a ello era el propio esfuerzo. Entonces un pensamiento vino a mi mente “no lo intentes tanto, Gerón”

Gerón era un personaje que hacía Jerry Lewis en una película, y era un vendedor que intentaba tanto vender, que al final lo estropeaba todo. Entonces su supervisora le gritaba “¡no lo intentes tanto!” La voz que venía a mi mente me decía eso mismo, y luego solamente decía “Gerooooooooonnnnnnnnn…..” No era un pensamiento en el sentido corriente, puedo asegurarlo ahora. De hecho esa voz interior venía del niño de la Humanidad, el verdadero yo.

La pregunta fue todo para mí. Siempre lo ha sido. La pregunta te la tiene que dar alguien, un maestro. Si no, no la tomas en serio. No es uno mismo el que decide lo que tiene que hacer, sino que es el maestro el que lo hace. Si no, uno cambia constantemente de práctica, va de aquí para allá, y eso es precisamente de lo que nos alerta Jesús. Mira aquí, mira allá… Entonces estamos en un estado de confusión lamentable. Pero si recordamos lo que el maestro nos dijo, volvemos a ello una y otra vez.

Lo último que el maestro me dijo que practicase shikantaza, y eso he hecho durante años, pero llegué al punto de que ya aquello no era práctica, solo estar perdido en pensamientos. Entonces me acordé que Harada Roshi me preguntó quien había sido mi primer maestro, y me dijo que volviese con él. En aquel momento le dije que mi primer maestro había sido Ana María, pero en realidad no era así. Mis primeros maestros fueron los lamas del Tibet. Así que después de estar perdido durante años, hice lo que Harada Roshi me dijo: regresar a mis primeros maestros.

Bueno, ellos ya están muertos, y algunos reencarnados. Ya no se trata de encontrar personas, sin embargo, sino de regresar a los compromisos adquiridos en aquella época, compromisos tántricos. Siempre han estado en mi mente, diciéndome una y otra vez que volviese a ellos, y ahora estoy de nuevo con mi deidad Tara. Es sin duda la deidad que me guía, aunque parezca algo trivial. La deidad Tara es en cierto modo la Virgen María, la madre de los budas. Es Kanzeon en Japón, Kannon en China y tiene otro nombre en tibetano. Tara es el nombre sanscrito, y su mantra OM TA RE TU RE SO HA.

8 comentarios:

  1. Hola amigo. Si shikantaza es el universo entero, entonces shikantaza es una simple flor, y por supuesto cualquiera de nosotros. En un universo interrelacional como el nuestro, la historia de una flor es su propia historia. Todo está en todo. Y cuando tomamos cualquiera de sus “partes” y pretendemos separarla del resto, comprobamos que se deshace en nuestras manos, porque está vacía de ser propio. Su ser no es otro que el Ser del universo. Este es el gran descubrimiento del Bendito, como recuerda Juan Arnau en uno de sus libros. Y la propia física moderna ya ha demostrado la interconexión cuántica de todo el universo.

    Te dejo otro tema musical del Lama Gyurme, de los varios que pueden encontrarse en youtube :)

    http://www.youtube.com/watch?v=283DnccEApo&feature=player_embedded

    Un abrazo mon ami

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  2. Gracias, estoy oyendo ese tema y me gusta como todos los que tiene. Es una musica fantastica, tiene una voz extraordinaria. Ahora que he vuelto a mis "raices" tibetanas, me encuentro con toda esa cultura que ya no es tibetana, sino que es nuestra, pues los lamas del Tibet ya no son del Tibet. Me encuentro que los lamas nos han traido una cultura que todos deseabamos, y que podemos disfrutar ahora como nuestra. Totalmente nuestra.

    Gracias, un abrazo para ti.

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  3. Sí, yo me he bajado de youtube todos esos temas del lama Gyurme y los tengo en el ordenador. Me gusta escucharlos cuando medito un poco. Sigo escuchando también gregoriano. Aunque mi razón es budista - excepto la parte mitológica del budismo, que rechazo -, mi corazón sigue estando muy tocado por la dulzura inefable del Dios de Teresa de Lisieux. Un abrazo.

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  4. Hola Unsui, vengo a tu ermita a dejarte una película sobre el zen que acabo de ver, la vida de Dogen:

    http://youtu.be/tGozjQO_1_I

    Esta otra es una película que tiene incluso algún premio de cine, pero que no me ha gustado como la anterior:

    http://youtu.be/SGJYxc8NPOY

    Y un libro, la Esencia del Zen:

    http://www.solidaridadesrebeldes.kolgados.com.ar/IMG/pdf/ClearyThomas_LA_ESENCIA_DEL_ZEN.pdf

    Gassho

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  5. Shikantaza es fácil, somos nosotros los que lo hacemos difícil. Shikantaza quiere decir "tan solo sentarse" y es tan solo eso lo que debemos hacer cuando lo practicamos, sentarnos de manera correcta, con la espalda completamente erguida, en la quietud y en el silencio. Pero esto, que es fácil de decir, no es tan fácil de realizar después. Inmediatamente los pensamientos, movidos por la ignorancia, por la avidez y por el deseo (o también, si se quiere, por el aburrimiento, o por las molestias físicas, expresiones también de nuestro ego-ismo) empiezan a corretear por todas partes, llevándonos fuera de aquella sentada. ¿Qué sucede entonces?. Cuerpo y mente son una unidad, por tanto en cuanto nuestra empieza a vagar, a sacarnos de donde estamos, de los que somo en aquel momento, nuestro cuerpo va tras de ellos y nuestro cuerpo, nuestra postura, también. El mudra se cae, la espalda se encorva, los ojos se cierran más de lo debido induciendonos al ensueño, y después al sueño. Es por ello que en la tradición soto zen se insiste tanto en la postura, no por que halla algo intrinsecamente especial en ella (aunque eso se ha podido creer a veces), sino por que es un perfecto indicador de nuestro estado interior, pues, como decía, mente y cuerpo son uno. ¿Qué hacer entonces?, volver tranquilamente a recuperar una buena postura y permanecer alli, ¿y después?, repetir infinitamente esto una y otra vez, sin buscar nada más que aquello que ya somos en ese instante. Y efectivamente en aquello que es no falta ni sobra nada. Faltar o sobrar son producciones de nuestra mente, pero en la realidad no falta ni sobra nada, es completa, es perfecta en su aparecer y desaparecer instante tras instante.

    En efecto, puede que Harada Roshi no tuviese tiempo de explicarte algo para acceder a esta práctica. Pero ese algo no es que es "nirvana" o que es la "iluminación", ni nada por el estilo, sino que es una buena postura de zazen y que quiere decir esta interiormente. Shikantaza es precisamente la renuncia a toda búsqueda, a todo intento de descripción y de comprensión. Es un acto de confianza u de abandono total más alla de la comprensión de nuestra mente limitada y discriminante. Más allá de nuestros apegos, de nuestra insaciabilidad por conseguir un berneficio de cada cosa que hacemos. Y esta insaciabilidad puede ser, no solo de caracter materia sino también espiritual, y esta es la más difícil de erradicar y la mas peligrosa para uno mismo.

    Por ello en el sutra de Vimalakîrti, preguntado este por Śâriputra sobre "Qué has obtenido, qué has experimentado que te da tal sabiduría y elocuencia", Vimalakîrti, el laico, responde: "Mi sabiduría y elocuencia son tales porque no he obtenido ni experimentado nada. Aquellos que creen haber obtenido o experimentado algo se han extraviado del dharma verdadero".

    Esto será lo que llevara a Dogen a proponer shikantaza como la vía más directa, más instatanea, más clara, porque en ella se renuncia a todo logro, a toda busqueda, a toda comprensión. Solo sentarse es solo sentarse, sin añadiduras, ni fantasías, ni dobles propositos. Es ser solo lo que se, en cada instante, y volver a ello cada vez que nos alejamos buscando otra cosa. Tambień por eso quienes lo practicamos renunciamos a compararnos con los demás, a contar cuantos koanes hemos superado, o cuantas iniciaciones hemos recibido, y nos sentamos humildemente cara al muro, como Bodhidharma, para no ver nada, para que nadie nos vea. Para no ser nada y así, en esa desnudez total, serlo todo.

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  6. O, para decirlo en palabras del hermano Juan de la Cruz:

    Para venir a gustarlo todo,
    no quieras tener gusto en nada.
    Para venir a saberlo todo,
    no quieras saber algo en nada.
    Para venir a poseerlo todo
    no quieras poseer algo en nada.
    Para venir a serlo todo,
    no quieras ser algo en nada.
    Para venir a lo que no gustas,
    has de ir por donde no gustas.
    Para venir a lo que no sabes,
    has de ir por donde no sabes.
    Para venir a poseer lo que no posees,
    has de ir por donde no posees.
    Para venir a lo que no eres,
    has de ir por donde no eres.
    Cuando reparas en algo
    dejas de arrojarte al todo.
    Para venir del todo al todo,
    has de dejarte del todo en todo.
    Y cuando lo vengas del todo a tener,
    has de tenerlo sin nada tener.

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    Un fuerte abrazo de tu amigo en el dharma

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  7. Tremendo San Juan... mi amigo del Alma. Tenemos un linaje de Místicos Cristianos que más de un maestro Zen ha dicho a su discípulo español que no entendía que hacia aprendiendo zen, pudiendo alimentarse de los Místicos Contemplativos de su tradición.

    Recuerdo querido Unsui... Mi práctica preferida era TARA BLANCA... Verla... y serntir esa evocación del mahamudra y del Samadhi. Profunda paz... vacuidad y claridad... en esos instantes sin tiempo, sumida en el espacio ante mi.

    OM TARE TUTTARE MAMA AYU PUÑE JANA PUCTIM KURU SOHA.
    Es mi recuerdo presente... gracias por traerme ese halo vacío de la totalidad.

    Mis abrazos... aunque esté dolorido mi cuerpo!

    Carmen

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  8. OM TARE TUTTARE TURE MAMA AYU PUÑE JANA PUCTIM KURU SOHA...

    Y esa postura... Marta y Maria a la vez.

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