Pedro le dijo a Jesús, “Puesto que nos lo has explicado ya todo, dinos esto: ¿Cuál es el pecado del mundo? El Salvador dijo, “El pecado como tal no existe, sino que pecáis cuando hacéis aquello que es de la naturaleza de la fornicación, lo cual se llama ‘pecado’. Por esta razón lo Bueno vino a vosotros, a la esencia de cada naturaleza, para restablecerla a sus raíces”
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El pecado como tal no existe. Es una idea totalmente desconocida en los otros evangelios, y que nos lleva a otra manera de enfocar la religión. En el budismo, el pecado tampoco existe, sino que existe el karma. Las acciones, palabras y pensamientos son como semillas plantadas en la mente, que fructifican en su momento. No es que seamos castigados por Dios, sino que lo que tenemos en nuestras mentes da el fruto correspondiente. La pregunta que me hago, ¿es eso lo que dice Jesús?
Jesús dice a sus discípulos que se peca cuando hacemos aquello que es de la naturaleza de la fornicación, lo cual se refiere en mi opinión a hacer aquello que viene de nuestra naturaleza corporal (la que proviene de la fornicación, lo creado) o naturaleza condicionada, es decir, aquella que depende de causas y condiciones. Cuando actuamos en el plano de lo condicionado, pecamos. No dice que pecamos si hacemos algo contra la ley de Dios, sino más bien que cada vez que nos alejamos del Espíritu, entramos en el mundo del pecado. Hagamos lo que hagamos, sea bueno o malo, pecamos si lo hacemos proviene de la naturaleza de lo condicionado.
Pero lo Bueno (con mayúsculas) vino a nosotros, para restablecerla a sus raíces. Lo Bueno, está en nosotros, pero nosotros lo ignoramos. Lo Bueno es la Naturaleza Esencial, y vive dentro de cada uno de nosotros. Hasta que no somos conscientes de esa naturaleza, vivimos en función de lo condicionado, y vivimos en constante pecado. El pecado es pues vivir de espaldas a nuestra verdadera naturaleza, pero si nos volvemos hacia ella, entonces no vivimos en pecado.
Esta idea me sorprende sobre manera, porque es precisamente la que se adapta a la experiencia budista, en la que encontramos nuestras raíces gracias a la práctica de la meditación. Una vez llegamos a desvelar nuestra Naturaleza de Buda, y somos conscientes de la misma, el pecado desaparece. Vivimos en gracia de Dios, en su presencia. Así que según estas palabras de Jesús en el Evangelio apócrifo de María Magdalena, no debemos preocuparnos de vivir de acuerdo con unos mandamientos impuestos desde fuera, sino de encontrar lo Bueno que existe en nuestras raíces, y todo lo que hagamos no será ya pecado.
Sin embargo, esto tiene un peligro. Creer que hemos encontrado las raíces y vivir en una anarquía espiritual, puede ser una enfermedad. De hecho, se la conoce en el Zen como la enfermedad de la iluminación, y es algo que afecta más de lo que creemos a los que practican el Zen. Muchas personas llegan a una experiencia de despertar, y a partir de ahí desarrollan un ego iluminado, llegando a creer que han alcanzado la iluminación y son por tanto libres. Muchos maestros Zen o lamas tibetanos han caído en extremos, debido a ello. Pensando que ellos están fuera del pecado, han realizado cosas poco éticas, como adulterio o cosas similares, lo que no es precisamente una buena manera de manifestar la mente iluminada.
En mi opinión, la mente iluminada se pone de manifiesto precisamente siguiendo de un modo natural los preceptos, sin tener que estar preocupados por ellos. La mente iluminada madura lentamente, por lo que en un principio la ética es algo que sigue siendo impuesto. Los diez preceptos del budismo, o los mandamientos cristianos pueden ser indistintamente algo que puede tomarse como una guía de conducta. Pero cuando la mente de la iluminación va madurando, es posible ver que los preceptos no son impuestos, sino que provienen de nuestro interior.
“La ética de la naturaleza esencia, dice un texto de un maestro zen, es como una piedra preciosa prendida en el fondo de mi corazón” Personalmente veo una concordancia asombrosa entre estas palabras y las expresadas por Jesús: “El pecado como tal no existe, sino que pecáis cuando hacéis aquello que es de la naturaleza de la fornicación” Pero entrando en lo Bueno que hay en nosotros, salimos del pecado. No hay pecado en aquellos que se vuelven hacia sus propias raíces. O como dice otro texto Zen: “Los que se vuelven hacia dentro y dan fe de su naturaleza propia, van mucho mas allá de las meras doctrinas”
Jesús no da una doctrina, en este Evangelio. Por el contrario enseña a volvernos hacia nuestras propias raíces: “Por esta razón lo Bueno vino a vosotros, a la esencia de cada naturaleza, para restablecerla a sus raíces” Volver a lo Bueno, es por tanto el camino.
Esta es una cuestión a la que le he dado muchas vueltas, la de la relación entre budismo y ética. Mi interrogante al respecto era y es: ¿es la ética un asunto estructural de la vía budista (considerando esta vía como un camino de liberación del ser humano, no como un aglomerado de practicas y creencias determinadas culturalmente) o en realidad no se trata sino de un epifenomeno.
ResponderSuprimirDespués de mucho reflexionar sobre ello, a la luz del Mahayana creo que la respuesta correcta es más bien la segunda.
El lugar del comportamiento ético en el budismo(que no siempre tiene por que coincidir con el comportamiento correcto definido como tal por un determinado conjunto de hombres en un determinado momento histórico) creo que tiene que ver con el antes del despertar, como un medio hábil, y con el después del despertar, como manifestación en la vida del ser despierto.
Existen numerosos ejemplos en la literatura Chan/Zen, y creo que también en el budismo tibetano, en los que la conducta transgresora, según la ley de los hombres, es precisamente la adecuada, según la Ley de Buda. Y así, por ejemplo el adulterio, podría, en un determinado caso, encontrarse entre estas últimas (estoy pensando en nuestro amigo Ikkyu, ojo, no en ti o en mi) :)
Pero, ¡hay!, aquí los budistas estamos en desventaja (o no) respecto a los cristianos. Para estos últimos existe un código claro, bajado y formulado desde el cielo. En cambio los budistas no tenemos esta suerte, pues el Buda, poco antes de morir le dijo a su fiel acompañante Ananda: "Si así lo deseáis, Ananda, el Sangha puede abolir las reglas menores y de menor importancia, cuando no esté aquí", pero olvidó precisar cuales eran las de pequeña importancia y cuales las de mayor importancia.
Por esto (entre otras cosas) el budismo no es en realidad, a mi modo de ver, ni una vía, ni un camino, sino que es un sendero. Solo existe si es recorrido día tras día por algún ser viviente. Para existir ha de renacer desde cero cada vez, en cada época, en cada país, en cada persona, en cada situación y en cada instante.
Un abrazo.
Estimado Roberto, yo creo que el budismo tiene una ética, pero no concibe el pecado como la IC. Un sacerdote que vino a verme un día a mi casa, que había leído este blog y quería hablar conmigo. Antes de separarnos, le dije "Perdona me mis pecados", y el me contestó "No tienes". El pecado significa errar el tiro, en griego antiguo. O sea, nada que ver con el concepto actual.
SuprimirPero la ética existe en el budismo. En el Zen se dan los diez preceptos en una ceremonia llamada Jukai. Yo la tomé de Harada Roshi, pero nadie me explicó esos preceptos en que consistía. Se supone que ya los conocía, pues estando allí debía ser budista. Los diez preceptos parece muy generales, no entran en detalles. Algunos parecerían muy estrictos para un cristiano, como el no matar, pues incluye no matar animales. Otros en cambio parecen mas bien ambiguos, como no hacer daño a otros por medio del sexo. Pero no creo que se trate de seguir costumbres sociales simplemente. Hay sociedades que aceptan el asesinato como algo normal (el aborto, por ejemplo) y el budismo está contra el aborto.
El budismo tibetano, al contrario que el zen, tiene muchos votos. Están por ejemplo los votos del bodhisatva o los votos tántricos. Como yo tomé iniciaciones en tiempos pasados, tomé esos votos, sin saber ni cuales eran. Recientemente he estado analizándolos y son extraños. Y en efecto, uno puede (e incluso debe) bajo determinadas circunstancias (muy, muy excepcionales, tanto que rara vez se darían) hacer cosas como cometer adulterio o asesinato. Pero esto no creo que deba tomarse como un código de conducta para personas corrientes como nosotros. :))
Namaste
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ResponderSuprimirSi, todo esto lo se, pero no era de eso de lo que yo hablaba. Comportarse adecuadamente planta buenas semillas (el buen karma se diría), para los otros y para nosotros mismos. Contribuimos, siendo buenos, a generar un mundo mejor, que no es poco. Pero ser buenos no es lo que nos libera de este mundo. Una cosa es mejorar nuestro yo y el/su mundo (que en realidad son lo mismo) y otra trascenderlo. Para ello, para conseguir la liberación señalada por el Buda, que es liberación de este mundo sin crear otro mundo, hay que dar un paso más allá (o más acá) de eso, hay que dar un paso en el vacío. Y ese paso en el vacío es de otro orden al de mantener una conducta adecuada. Por eso decía que creo que la ética es una epifanía (medios habiles y manifestacion / antes y después) del despertar, pero no es consustancial al despertar mismo, pues este va más allá de las categorías de bueno o malo, igual que de cualquier otra concepción dual.
ResponderSuprimirPerdona que vuelva de nuevo a zazen, practicado tal como Dogen nos lo indica, es decir a shikantaza, pero es lo que yo "conozco" (entrecomillo "conozco" porque en realidad zazenno es algo que se conozca, por lo menos en el sentido que conocemos que este año es bisiesto o que tu y yo somos hombres, españoles, etc. Dicho de otra forma, zazen es un koan). En zazen no dejamos pasar únicamente los pensamiento relacionados con el apego, con la ira, etc., es decir los pensamientos "negativos"; también dejamos pasar, no nos recreamos, abandonamos los pensamientos "positivos" y nos esformaos en volver simplemente, una u otra vez a aquello que somos, en este instante, sin fantasías.
Todo pensamiento es, en definitiva, ilusorio, genera karma (es decir genera mundo), nos hunde en la ilusión, sea esta "mundana" o "espiritual", y de lo que se trata en la vía del Buda, según yo la entiedo, es precisamente de trascender todo eso, no de purificarlo (recuerda la famosa poesia de Huineng, el sexto patriarca, y la de su "oponente" Shenxiu).
La vía de la devoción, de la purificación, de las prácticas preliminares, pueden estar muy bien (o no, ser fariseismo, cambiando de marco de referencia; pues, aunque no se casi nada de cristianismo, creo que estos eran precisamente perfectos observantes de la ley), pero también se corre el peligro de demorarse en ellas indefindamente.
O, por decirlo sinteticamente, pueden llevarnos a confundir el "Budismo" (como institución, como iglesia, como conjunto de rituales, etc.) con el "Camino del Buda" (es decir con aquel salto más allá de toda forma en que consiste precisamente esa liberación). Esto creo que, desgraciadamente, es lo que sucede entre aquellos que, por asi decir, son mis hermanos de práctica, es decir los practicantes zen soto. Tanto aquí como en Japón han acabado pensado que el ritual es la realización misma, que el despertar tiene una forma determinada, cuando no tiene ninguna porque las contiene todas.
De este salto, más alla de cualquier forma, de cualquier pensamiento limitado e ilusorio, creo que es precisamente de lo que trata en definitva toda la literatura (y toda la propuesta de conversión interior) de la Prajnaparamita, no de rituales, que son cosa de las iglesia nacionales (y podrán tener o no sentido, dependiendo de cada caso, pero este será siempre limitado, pues son forma). Es de este salto mas allá de lo bueno y lo malo de lo que nos hablan aquellos que nos precedieron en este camino, de que samsara es nirvana, de que no son cosas separadas como se decía en el budismo antiguo, de que en definitiva no hay prácticas y de que precisamente el despertar no es sino la cesación de toda práctica, buena o mala, espiritual o mundana, de aceptación o rechazo, interior o exterior. Comprendido eso, cada cual, puesto que toda forma es pasajera y vacía, podrá practicar lo que le venga en gana.
Un abrazo
El que se queda en el vacío, y rechaza el mundo de las cosas, evita el ahogarse, pero se tira al fuego.
ResponderSuprimirEsta frase corresponde a un conocido maestro zen de la antiguedad, y creo que resume muy bien las cosas. El vacio no es la meta final, eso es lo que yo creo. El bodhisatva hace voto de regresar una y otra vez. Quizás pueda parecer teórico, pero la verdad es que no lo es. Sin ese voto deapareceríamos en el vacio, pero los dos ultimos cuadros del boyero, indican que el mundo de las cosas aparece de nuevo: primero un flor (toma de conciencia de la forma), segundo una persona que sonríe (el bodisatva que entra en el mundo de los hombres.
En el budimso hinayana, el Nirvana es la meta, pero no asi en el Mahayana (que surgio justo cuando Jesus aparecio en el mundo) El zen tambien es mahayana, no podemos olvidar el gran voto: Los seres son innumerables, hago voto de salvarlos a todos. Como el mismo Jesús, nosotros daremos nuestra vida para salvar a los seres. No solo la vida, sino el Nirvana. Y sonreiremos como el hombre del mercado.
Un abrazo.