Errante por caminos sombríos y alegres, he vuelto a casa

martes, 16 de febrero de 2010

Tened cuidado con la levadura de los fariseos y de Herodes


En aquel tiempo, a los discípulos se les olvidó llevar pan, y no tenían mas que un pan en la barca. Jesús les recomendó: -«Tened cuidado con la levadura de los fariseos y con la de Herodes.» Ellos comentaban: -«Lo dice porque no tenemos pan.» Dándose cuenta, les dijo Jesús: -«¿Por qué comentáis que no tenéis pan? ¿No acabáis de entender? ¿Tan torpes sois? ¿Para qué os sirven los ojos si no veis, y los oídos si no oís? A ver, ¿cuántos cestos de sobras recogisteis cuando repartí cinco panes entre cinco mil? ¿Os acordáis?» Ellos contestaron: -«Doce.» -« ¿Y cuántas canastas de sobras recogisteis cuando repartí siete entre cuatro mil?» Le respondieron: -«Siete.» Él les dijo: -«¿Y no acabáis de entender?»..................................................

Amigos, no puede negarse que el camino es hermoso si uno se deja fluir. Los obstáculos del camino no se tiran abajo a base de puños, sino que se rodean sin dificultad cual corriente de agua limpia. Santa Teresa, nuestra Teresa de Avila, la misma que cruzó los caminos polvorientos de la península en tiempos, no tan lejanos, escribía en la sexta morada de su célebre libro:

Hay algunas almas ¬y son hartas las que lo han tratado conmigo¬ que como nuestro Señor las llega a dar contemplación perfecta, querríanse siempre estar allí, y no puede ser.

No puede ser, escribió de forma clara. Así lo creo yo también. Y además, tal estado de contemplación perfecta no es posible alcanzarlo por mérito propio. Ese estado de conteplación perfecta, lo describe Santa Teresa de muchas maneras, aquí en las sextas moradas, las moradas que están próximas a donde vive el Rey. Es un lenguaje muy alejado del Zen, donde no se ponen tales imágnes, ya que en el Zen la tendencia general es a eliminar toda especulación del pensamiento. Vacío se dice allí, cuando en realidad nada hay que esté mas lleno. Pero lleno ¿de qué?, se pregunta uno. Lleno de amor, sin duda.

Hablar de lo que se da en ese estado es inútil, sobre todo porque nada permanece. Es sin duda un estado tan pleno, pero tan frágil al mismo tiempo, que uno solo puede decir, algo sucedió. No hay menor duda de que aquello cambia el rumbo de una persona. Pero no se puede explicar nada, especialmente cuando ya no hay ni tan siquiera, recuerdos de los recuerdos. Lo recuerdos se van para siempre, vuelan. Solo queda, si acaso, una pincelada de añoranza, de algo, como que fue y no fue al mismo tiempo.

La experiencia mística y la experiencia del Zen, no se difenrencian mucho, me estoy oliendo, cuando leo este libro de Las Moradas. Es un lenguaje muy distinto, desde luego, el de los maestros Zen y los místicos cristianos. El primero es mas bien el de decir lo que no hay, y el segundo el de hablar de lo que hay, con todo tipo de imágenes. En el Zen, el zazen es donde se pone todo el acento. El sentarse en el cojín es como el camino y la meta, todo al mismo tiempo. Los místicos no hablan de posturas del cuerpo, sino del alma. Ellos se funden con la imagen de Cristo, viéndolo ante sí mismos.

Mi forma de practicar es distinta, desde que entrado en este nuevo modo de vida que es el catolicismo. No estoy metido en ninguna corriente del mismo, no pertenezco a grupo alguno. Unicamente soy fiel a lo que el sacerdote que me reconcilió con la Iglesia, hace tan solo tres meses, (que nada sabía de mi práctica de zen ni de mi pasado budista) me recomendó. Yo le pregunté muy en serio, ¿qué debo hacer ahora? "Nada mas que ir a misa los domingos y fiestas de guardar, y confesar cada mes o dos meses. Y rezar el rosario le ayudaría mucho, pero no se trata de que se convierta en un beatón."

Mi práctica pues, no es complicada, pero yo soy quizás algo complicado, y tratar de llegar a la simplicidad total llevará tiempo. Aunque no estoy cerrado a ellas, no deseo ningún tipo de experiencias místicas, al menos no de repente. Mi impresión es que el cristianismo es un camino mas gradual que el budismo zen, que las experiencias no llegan de repente, por eso Santa Teresa habló de siete moradas, por las que se va transcurriendo de una a otra, sin prisas. El zen es como si te catapultaran a la séptima morada de golpe y porrazo. Un poco bestia, realmente. Pero dejad que practique mi zazen en calma ahora.

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Mi zazen, dicho sea de paso, se encuentra en un periodo de reformas. La postura no cambia en principio, pero ya no se trata de buscar nada. Precisamente, lo mas difícil de shikantaza es saber que hacer, pues no hay ninguna explicación clara sobre el mismo. Se trata mas bien de un no-hacer, pero un no-hacer es la cosa mas difícil que hay. El ego, siempre presente, no está precísamente de acuerdo con esa actitud, y su presencia se nota mas que nunca. Pero cuando Cristo está en el horizonte, ahí hay alguien a quien recurrir. No es un recurrir con el pensamiento (que también) sino mas bien como una llamada desde el interior, que puede basarse en el último pasaje del Evangelio del día. Por ejemplo, este de hoy, en que Jesús dice a sus discípulos:

«Tened cuidado con la levadura de los fariseos y con la de Herodes.»

Sencillas palabras que, en principio no parecen tener mucha miga, pues son algo mas bien obvio, ya que hay que tener cuidado, en efecto, con la levadura de todos los que hablan y desbarran, sea desde la instituciones religiosas (incluidas las de la Santa Madre Iglesia), como las del poder político. Si, no hace falta que nos lo diga, ya lo sabemos, pero aún así, ahí hay miga para masticar, pues Jesús no da puntada sin hilo. Aveces pienso que las palabras de Jesús en el Evangelio son casi, casi, las únicas que pronunció en toda su vida, y que el resto del tiempo estaba callado. Y esas palabras, además, salían de su boca (como quien dice) sin ser pronunciadas, como en cierto koan que dice que hables sin mover labios ni boca. Así hablaba Jesús para mí, sin mover siquiera los labios.

Es bueno haber llegado al catolicismo otra vez, pero lo mejor es haber llegado con este bagaje de experiencias (llamémoslas) espirituales. Salí en busca de ellas, pues si no me hubiese ído, ahora sé que jamás las habría tenido dentro de la Iglesia. La Iglesia, no sé si tiene hoy un camino para llegar a Dios, fuera de algunos lugares monásticos, cartujas, carmelitas o lo que sean. Las personas católicas con las que me he encontrado, y con las que he tenido algún tipo de intercambio, no han tenido ninguna experiencia de ese tipo. Hablan por lo que han leído, o por lo que ellas mismas imaginan. No por lo que realmente conocen. Es verdadéramente significativo el entusiasmo que despierta entre muchos católicos la práctica del Zen.

Cuando se mira el Evangelio, desde esa experiencia ya pasada y olvidada, se ve algo realmente fascinante. Se ve a un hombre que parece estar siempre con Dios, no con unas experiencias tenidas y dejadas atrás ("querríanse siempre estar allí, y no puede ser"). Se ve a un hombre especial, que vive siempre desde esa dimensión. El otro día, le negó una señal a los fariseos, y hoy dice "Tened cuidado con la levadura de los fariseos y con la de Herodes". Los discípulos creen que habla de pan, y él les llama torpes, porque son torpes realmente.

La levadura es lo que se pone en la masa para que crezca, y esa levadura es a la que se refiere. Las palabras del poder religioso o político son una levadura, en efecto, y cuando entra en la mente, crece y crece. Ahora, sin ir mas lejos, estamos todos preocupados con la crisis económica, y no nos permite sosiego, a poco que nos descuidemos. Pero igualmente los fariseos de hoy, los que hablan desde las instancias oficiales de la Iglesia, pueden meternos su levadura desde la ignorancia en la que viven, porque dicen conocer a Dios, pero yo veo que no lo conocen. Y sus palabras no son palabras vivas.

6 comentarios:

  1. Muy bella y equilibrada tu reflexión, Unsui, me alegra ver que la mística vive, como siempre, escondida y sencilla. Que gran tristeza cuando alguien consigue engañarla. Ser sencillos es lo único que nos puede evitar caer.

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  2. Muy de agradecer tus palabras, Jose Antonio, son breves y directas, como las de Jesus

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  3. Creo que la Iglesia, en demasiadas ocasiones, ha tratado de dar un "concepto" de Dios, como si fuera una idea a alcanzar intelectualmente... pero ¡eso es imposible!. Se puede hablar mucho de Dios y no tener experiencia de Dios. Y es que para llegar a Él hay que quitar no poner: quitar razones, ideologías, rituales... para encontrarnos con lo que más miedo nos da, pero al mismo tiempo lo que nos libera: nuestra desnudez interior... y en ella está El, es Él.

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  4. Hermosa imagen la de María. No puedo negar que me sorprendió mucho que hayas cerrado el otro blog, pero todo es impermanente e ilusorio, verdad.
    Pero por lo que veo es muy similar, solo que desde una visión cristiana.
    Saludos.
    Mónica.

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  5. El otro blog era de hecho para personas budistas, ya que me reunía con ellos y hacía zazen. Decidí orientarlo desde una vision budista, ya que ellos solían entrar a leer. Pero ahora el grupo se deshizo, y yo he dejado ya el budismo. En este blog no tengo ataduras con el pasado; hablo de lo que veo, no de lo que veía.

    Saludos

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  6. Se perdió mi comentario...no importa...

    Sólo decir que stoy de acuerdo con que no se percibe esa vivencia de DIOS... y nosotros, los peregrinos solitarios e indómitos... nos alimentamos no de la bandada que obedece... sino del Espíritu que nos visita.

    Hablé un poco más...pero lo dejaré aquí... alejada de fariseos elocuentes, jueces, sabiondos, convencidos, y prisioneros de conceptos, libros... pero alejados de la sencillez , la humildad, la experiencia y el Amor.

    Esa levadura... llena muchas estancias... Procuremos que no llene las interiores...
    Pues en ese Castillo... debemos avanzar desnudos... para entregarnos y ser encontrados por LE REY.

    Un Abrazo desde esa noche iluminada por SU ESTRELLA Y SU SOL.

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