Errante por caminos sombríos y alegres, he vuelto a casa

lunes, 22 de febrero de 2010

¿Quien decís que soy yo?


En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: -«¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?» Ellos contestaron: -«Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas.» Él les preguntó: -«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» Simón Pedro tomó la palabra y dijo: -«Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo » Jesús le respondió:-«¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo. »

……………………………………………..

A mi modo de ver, estamos frente a un pasaje que tiene una vertiente exotérica y otra esotérica. Lo corriente es tomar este pasaje para demostrar como Jesús crea su Iglesia, que es la nuestra, y es la de todos, pues es católica. Yo, sin embargo, me quiero centrar aquí en otro aspecto menos convencional, que es el que probablemente puede tener alguna relación con la práctica del Zen. Es un aspecto, como no, que puede convertir este pasaje en algo que apunta a la misma experiencia que tuvo Pedro, aquella que Jesús alaba con sus palabras:

¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo.

Dichoso tú, le dice. Y en verdad es dichoso quien es capaz de encontrar una revelación semejante. No es una revelación que pase desapercibida para Jesús, quien la reconoce en el acto, como se ve. ¿Qué clase de revelación es esta? Podemos preguntarnos. No nos interesa aquí hacer ningún tipo de análisis, ni tampoco una explicación de la misma, basada en planteamientos de segunda mano. Aquí toma de nuevo vida otra pregunta que nos hemos hecho con anterioridad en este blog: ¿Es la experiencia de Simón Pedro, algo que sucede universalmente, o es algo propio únicamente de los seguidores de Jesús?

Para poder responder esta pregunta, habría que tener ambas experiencias, la budista, y la que tuvo Simón, que le hace exclamar las palabras: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo. Uno puede fácilmente entender que tales palabras surgen con una seguridad más allá de toda duda, algo de una certeza tan grande, que no admite el más mínimo titubeo. No es tampoco una afirmación hecha desde el fanatismo de alguien que sigue ciegamente a un líder carismático (que es algo que sucede con harta frecuencia, con resultados incluso catastróficos para el seguidor).

Creo que Simón, (quien pasa a llamarse Pedro a partir de ese momento) tiene una experiencia profunda de conversión. Esa experiencia se me hace muy similar a la que se tiene en el Zen, que allí se llama Kensho, pero no un kensho budista, en este caso. El kensho del budismo es el vacío, en kensho de un cristiano, es Dios. Para mí son experiencias no excluyentes, sino complementarias. Simón parece tener una experiencia de tipo crsitianao, como puede verse por sus palabras: Tú eres el Mesías. De haber sido una experiencia de tipo budista (vacío), lo habría expresado de un modo muy diferente (pero nunca se sabe)

La presencia de Jesús es capaz de provocar en las personas que le siguen, curaciones, y en otros es capaz de provocar experiencias de iluminación, como sucede en este episodio. Hay veces que un maestro de gran iluminación hace que sus discípulos tengan un despertar. Sucede de repente. En el Zen son innumerables los casos en que el maestro provoca la iluminación. Como cristiano, tengo a Jesús como un maestro totalmente iluminado, que es lo que significan las palabras Hijo del Dios Vivo. Es un hombre, pero es al mismo tiempo Dios.

Preguntémonos qué es lo que sucede aquí. Jesús pregunta: “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?”. Podría incluso haberse acortado la pregunta: ¿Quién decís que soy yo? O incluso más corta: ¿Quién soy yo? En el Zen sabemos que esta pregunta es como una flecha que va directa al centro de la mente, al corazón humano. Al alma, diría un cristiano.

Si la persona se hace esa pregunta en el momento adecuado, y con la actitud adecuada, me atrevo a afirmar sin temor a equivocarme que el resultado puede ser el derrumbamiento de la mente ilusoria. Y cuando la mente ilusoria desaparece, lo que queda es la luz original. Yo tengo aquí la intuición de que lo que sucede en ese pasaje es algo de este tipo, pero puedo naturalmente admitir que mi intuición puede no ser correcta. Ahora bien, si me decís que no se nada de nada, y que eso no es lo que sucede, debo entonces preguntároslo a vosotros, pues carezco de ideas que se aproximen al hecho, de otra manera.

La explicación cconvencional es que Simón ve en Jesús al Mesías, pero ¿como llegó Simón a tal convencimiento? Si me decía que Simón ha alcanzado ese conocimiento razonando, leyendo o por medios intelectuales, eso no cuadra, porque Simón era un rudo pescador, no un fariseo. Si me decís que Simón alcanza ese concencimiento por fe, os digo que la verdadera fe surge de la experiencia interior, no de la simple creencia Y la experiencia interior es lo que aquí nos ocupa, no otra cosa. Simón le espeta la frase que hemos dicho antes: Tú eres el Hijo del Dios vivo, le dice. Hijo del Dios vivo es algo directo y claro.

La pregunta "¿quien soy yo?" es la pregunta clave del Zen, y aquí es básicamente usada por Jesùs. La respuesta viene a Pedro, de un modo no muy distinto quizás a como viene la respuesta de un koan en el Zen. Jesús le responde "¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo" Esa respuesta es un claro reconocimiento de la experiencia de Simón. Y añade algo que es esencial para la tradición cristiana: "Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo"

Tú eres Pedro, le dice Jesús. Y yo ahora te lo pregunto a tí muy sériamente: ¿Quien es Pedro? Si me dices que Pedro es el discípulo que estaba con Jesús hace 2000 años, te daré un bastonazo. (No te olvides que estamos en un blog Zen, al fin y a la postre, donde el que lo lleva tiene un buen bastón, como puedes ver en la figura del comienzo, jajaja). Ese no es Pedro, Pedro está mucho, mucho mas cerca. Ahora, vuelvo a preguntártelo, ¿Quien es Pedro?. Cuando lo sepas, sabrás a quien le da Jesús las llaves del reino de los cielos, y con entera libertad atarás y desatarás tú también. Pero para saber quien es Pedro, mas vale que respondas primero esta otra pregunta de Jesús: ¿Quien soy yo? Si sabes la una, sabes la otra.

Lo único que aprendí en veinticinco años de Zen, después de todo, es la respuesta a esa pregunta de Jesús.

5 comentarios:

  1. Me llegó el otro dia en mi Oración Centrante -mi práctica actual- por la mañana... una stres palabras.. y no me preguntes cómo fue. Las dejé pasar... para reflexionar después de la práctica.

    Luego... venían a mí una y otra vez. Esas tres palabras ern "YO SOY TÚ".

    Una comprensión de nivel... que quizás pocos discípulos podrían acoger.

    ¿QUIEN SOY YO?

    En la experiencia de UNIÓN , desde la cual CRISTO entra a formar parte en nuestra conciencia... desde nuestro Amor, Fe y Confianza...desde nuestra desnudez y entrega... desde su YO en nosotros... -por decirlo de alguna manera-...ÉL ES YO... Y TÚ...

    ¿QUIEN SOY YO? TU ERES YO... aunque yo no sea TÚ todavía de forma absoluta.

    Mira...contaré ahora algo que no he compartido Unsui con nadie a nivel de blog.
    Hace años... mientras estaba en el budismo... en ese pueblo donde yo vivía entonces... Yo iba a hacer meditación a una catedral que estaba abierta y allí sola, encendía una vela...y meditaba...oraba a priemra hora de la tarde - aún no recogía a mis hijos del colegio a esa hora-.

    Una imagen del SAGRADO CORAZÓN grande y tremenda... ante ella... mis ojos se fijaban como en un samadhi ante el Guru.

    Bien... pues sucedió una tarde que su rostro empezó a transfigurarse en hombre, mujer, niño, niña.... Pedí internamente el significado..y sentí que ÉL estaba en cada uno de nosotros. Por aquél entonces era propensa a visiones y Mensajes... -ahora tengo una época de calma- nO COMPRENDÍ DEMASIADO A NIVEL ÍNTIMO...aunque lo intenté a nivel mental.

    Y ahora...en mi etapa actual..entiendo esa visión...que además se repetía muchas veces ante SU IMAGEN... incluso en cas ante una estampa suya. Todo sucedía en instantes rápidos...Niño, niña, hombre, mujer.....
    Ahora, querido Unsui... ÉL siento que habita en mi - con todos mis límites y defectos humanos- pero ÉL me lleva... y me instruye... desd que decidi Obedecer. Momentos más luminosos...otros de mucha oscuridad... como en la Oración..Pregaria profunda. SÉ QUE ESTÁ EN MI..aunque a veces no lo sienta ni me percate... Së que me llena de dones...de sanación...de ideas adecuadas, de sus virtudes -faena tiene conmigo, SEÑOR!- aunque no sea consciente siempre de ello... Como todo en la vida...es muy normal acostumbrarnos a nuestra tarea o funcionamiento... y no darnos cuenta que estamos percibiendo dones de SU MANO constantemente.

    "YO SOY tú".... me viene muy grande la frase... cierto.. pero a la vez... VIVO PARA ÉRL...DESDE ÉL...HACIA ÉL. Y mi camino es ser transformada para ser lo que ÉL decida... pero ÉL es MI ESENCIA ESPIRITUAL, Unsui... "ÉL ES yo".

    Espero entiendas que no es un tema egoico... es SU PRESENCIA...en mí...pobre de mí!

    Espero no se me mal interprete... A veces debeis disculparme...no doy para más... soy contmplativa... no teóloga... y hablo desde mi experiencia mística...cosa nada fácil.


    Aún no sé porqué he escrito todo eso... ni si tiene algo que ver con tu entrada... pero perdona si no estoy coherente con tu comentario. Me meto aquí, Unsui..levada por un fuego... que no sé a dónde me lleva... ni siquiera... quien soy yo.

    Feliz noche... y hasta pronto.

    ResponderEliminar
  2. No puedo contestar a la pregunta de quién es Jesús porque no soy cristiano (al uso). Pero estoy muy de acuerdo con el post de “Ver con los ojos del corazón”.

    Copio unas palabras de Ibn ´Arabi:

    “El Profeta de Allâh ha querido hacerte comprender que tú no eres tú, sino Él: Él y no tú; que Él no cabe en ti y tú no cabes en Él; que Él no sale de ti y tú no sales de Él.

    Lo que quiero decir es que tú no eres, o posees tal o cual cualidad, que no existes y que no existirás jamás, ni por ti mismo, ni por Él, en Él o con Él. Tu no puedes cesar de ser, porque no eres. Tú eres Él y Él es tú, sin ninguna dependencia o casualidad. Si alcanzas a reconocer en tu existencia esta cualidad de la nada, entonces conoces a Allâh, En otro caso, no. “

    Por cierto Unsui, la frase “no puedes dejar de existir porque nunca viniste a la existencia”, ¿adivinas en qué ámbito la escuché por vez primera? Exacto: en el budismo :D

    Salam

    ResponderEliminar
  3. Bien Francesco... ciertamente...recuerdo en ki etapa budista una respuesta del lama ...a la pregunta ¿Cuando empezó el samsara a existir...? a lo que éste repondió..."El Samsara... nunca empezó...porque realmente no existe... es nuestra ilusión y proyección"

    Saludos...!

    ResponderEliminar
  4. La pregunta ¿quien soy yo? es una llave que abre moradas del corazón cada vez mas ocultas. El koan Mu es algo similar. No se si la frase de Cristo abrió la mente de Simon Pedro hasta el punto de que pudo afirmar lo que afirmó "Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios Vivo". Este blog no pretende otra cosa que encender una velita más, que ayude alumbre un poco la vida y hechos de Jesús, desde una perspectica nueva en el cristianismo, que es el Zen. Especialmente cuando el que escribe ha hecho una reconciliación con Cristo y su Iglesia.

    ResponderEliminar
  5. Pues otra vez de acuerdo contigo "ver con los ojos del corazón". Por eso escribe Nagarjuna en sus "versos informativos sobre la doctrina intermedia":

    "Toda percepción cesa, la multiplicidad se aquieta y reina la paz. En ninguna parte ha sido anunciada a nadie ninguna doctrina por Buda". ^^

    Gassho

    ResponderEliminar