Errante por caminos sombríos y alegres, he vuelto a casa

jueves, 25 de febrero de 2010

Pedid y se os dará


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: -«Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca encuentra y al e llama se le abre. Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le va a dar una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hi-jos, ¡cuánto más vuestro Padre del cielo dará cosas buenas a los que le piden! En resumen: Tratad a los demás como queréis que ellos os traten; en esto consiste la Ley y los profetas.»

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Pedid y se os dará, dices, Jesús. Pero el otro día decías que el Padre sabe lo que necesito antes de que lo pida, entonces, ¿como es que has cambiado de opinión? ¿Tal vez hablas aquí para otro público? Pero aquí no hay más público que yo, no veo otra persona conmigo. El otro día hablaste para mí, y hoy también lo haces. Ayer me dijiste "no pidas", hoy me dices "pide y se te dará". ¿Como no pedir, entonces, sabiendo que lo que pida, me será dado? No pedir sería de tontos. Dejar pasar esta ocasión de obtener lo que yo quiero, sería de una enorme egolatría, como quien dice "no necesito nada tuyo, me basto por mí mismo". Pero yo no me basto por mí mismo, Señor, sin Tí no sería nada. Y yo te pido.

Te pido, Señor, por todos los que sufren, aferrados a lo que tienen, sea mucho o poco. Por todos los que adoran al dinero, sin importar cuanto posean, pues siempre es poco para ellos. Por todos los que sienten peligrar sus pertenencias, en estos tiempos de crisis y tinieblas. Por todos los que se apegan a sus mentes divididas, que adoran el cuerpo como la más excelsa de las posesiones. Que siguen las extrañas religiones de hoy en día, el fútbol, el consumo exasperado, el seguimiento de las falacias que los profesionales de la mentira crean para su entretenimiento diario en los medios y noticiarios, sembrandoles la duda. Y mientras tanto, sus vidas se consumen sin dar fruto.

No te pido en cambio, por los que sufren y gracias al sufrimiento y a la pérdida de lo que tienen, han logrado llenar sus vidas con Tu presencia, que eres lo único que verdaderamente llena. No te pido por quienes han superado el odio y el rencor a su enemigo, el mismo que les hiere, recuperando así la paz en sus corazones. No te pido por el que esto escrible, pues él sabe que Tú le proteges incluso cuando cree que no lo haces, que le guías en todo momento, incluso cuando cree que le has desamparado, que le das luz sin cesar, incluso cuando el cree vivir en la oscuridad, producida por sus propios errores.

Buscad y encontrareis, dices, Jesús. Doy fe total de Tu palabra, y digo que no mientes. Buscar es darlo todo, incluso la vida. Dar la vida, no en un sentido simbólico, sino en el sentido real de la palabra, como Tú, Jesús, la diste por nosotros cuando dejaste que clavasen tus pies y tus manos al madero. Morir nunca es fácil. Morir es dar todo a cambio de nada. Morir es dejar que el Espíritu te acoja, cuando estás desscoyuntado por la lucha, cuando ya no te queda un centímetro cúbico de sangre, cuando tu último pensamiento es ofrecido en holocausto. Buscar en entregarse uno, y recibirte a Tí es encotrar.

Llamad y se os abrirá, dices, Jesús. Llamar es lo que hace el anacoreta cuando recita tu santo nombre. Llamar es lo que hace el místico delante de tu imagen. Lo que hace el monje zen con su koan, preguntándose ¿quien soy? con cada aliento. Lo que hace el niño cuando llora, el enfermo cuando gime, el anciano cuando siente el cansancio de su vida, el moribundo cuando se deja ir completamente. Aquí hay uno que llama cuando escribe, cuando entra en tu Palabra, cuando recita el misterio del rosario. Abrirse es cuando aparece tu Nombre, el vacío, la plenitud, lo eterno. Cuando apareces Tú, somos abiertos sin fronteras.

"Vuestro Padre del cielo dará cosas buenas a los que le piden". Si Tú Señor sabes lo que yo necesito, ¿para qué voy a pedirte? Me dejaré guiar por Tí, como me has guiado siempre, através de la forma que Tú elijas, sin mirar las protestas de mi mente. En el cojín donde me siento cada día, pasando las cuentas del rosario, en el Evangelio que leo con voz queda. Y también me dejaré guiar por el sutra de la Plataforma, del sexto Patriarca, donde tu luz se percibe claramente, o en Las Moradas de Teresa, donde se nota Tu mano en la de ella, y en tantos y tantos otros libros que han escrito los que Tú guiabas. Trabajo no me falta.

Esas son las cosas buenas que das a los que no pedimos, pues sabes de antemano lo que nos hace falta, que es tanto o más que nuestro pan de cada día, que al comer sin agradecimiento, hemos olvidado que es el regalo que nos mandas, como un maná que cae del cielo a nuestra mesa.

Amen

5 comentarios:

  1. Respecto a qué debemos pedir, hay una frase clave en el Evangelio: “hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo”. No soy teólogo pero opino que puede hacerse dos interpretaciones de esta frase: que se haga la voluntad de Dios en la tierra, TAMBIÉN, como en el cielo. O que la voluntad de Dios se haga en la tierra COMO se hace en el cielo, lo que no significa que la voluntad de Dios no se haga en la tierra, pero de OTRA manera. De esta última forma es como yo interpreto la frase y como entiendo es la relación de Dios con el mundo. Supongo que no será una interpretación muy canónica, pero como has dicho alguna vez Unsui a estas alturas del partido es tarde para cambiar :)

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  2. Bien... Francesco... ahora viene a mí...

    "Venga a nosotros tu Reino"... permítenos estar disponibles a TU ENCUENTRO... Le pedimos que sea posible poder RECONOCERLE en nosotros...más allá de neustro Falso yo.

    "Danos hoy nuestro pan de cada día"...
    Aquí le pedimos alimento..supervivencia...y ALIMENTO Espiritual diría yo. Le "pedimos"...pues en ello reconocemos que solos nada podemos... y a ÉL nos dirigimos desde nuestra desprotección, desnudez y pequeñez.

    Y luego ..."Hágase tu Voluntad... asi en la tierra como en el cielo..." Y después de abrirnos y dirigir nuestra mirada interior a ÉL... "dejamos" que ÉL HAGA en nosotros.

    Dejar de hacer ...para DEJARLE HACER.

    Yo cada mañana le dirijo una pregaria de Acción de Gracias... por toso lo que me regala... desde cada latido y respiración hasta la ropa con que me visto... los seres que están a mi alrrededor... los que colaboran que yo coma, beba ... los productos que ingiero... y luego le pido por mis seres queridos...y todos los demás.

    Ya sé que ÉL todo lo sabe , como apunta Unsui... pero además del Silencio -que es mi lenguaje preferido en la Oración contemplativa- hablo con ÉL desde esa conciencia que LE reconoce en todo lo que tengo... lo que vivo. Es una forma de mantenerla...con esa conversación -Pregaria. Es una forma más de acercarme a ÉL...
    Debo confesar que me encanta Orar... sobretodo perderme en el Silencio... casi como desaparecer en él... en ÉL.

    Pero las demás pregarias... también. Me estaría horas en ello... y aveces lo he estado.

    Perdonad que hable de mí... es casi una necesidad de compartir... y más creo, un aspecto de la confianza que te tengo, Unsui...

    Perdonad... quizás hablo demasiado... y sin discernimiento. Yo nada soy... así es... pero en ese viaje de perderme en ÉL... os encuentro... os abrazo...y os abro mi torpe corazón y mi Alma.

    No sé nunca porqué...Unsui. Perdona esta pesada hermana... a menudo acabo el dia...contigo... aquí.

    Feliz noche... disculpad... pero estaba la puerta abierta... y como siempre...entré.

    Y al oler a rosas... me acordé de mis Santas predilectas...las 2 Teresas tremendas... y entré sin hacer ruido... para dejaros un guiño, prestado por ÉL...otra vez.

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  3. Olor a rosas es el que tú dejas en el blog. Dios te alcanza lo que Teresita le pedía: “atráeme, y correremos tras el olor de tus perfumes” (Cantar de los Cantares).

    A mí en cambio la oración/meditación se me hace muy pesada. Admito que al finalizarla me alegro de haberla practicado porque rara es la ocasión que no recibo alguna consolación, pero arrancarme me cuesta mucho jeje. Querría ser más contemplativo pero lo cierto es que no es así. No me quejo del lote que se me ha dado, porque me acuerdo de qué decían las dos Teresas que citas:

    “¿Qué mandáis hacer de mí?
    Si queréis, dadme oración;
    si no, dadme sequedad,
    si abundancia y devoción,
    y si no esterilidad.
    Soberana Majestad,
    sólo hallo paz aquí.
    ¿Qué mandáis hacer de mí?”

    “Verdaderamente, estoy lejos de ser santa, y nada lo prueba mejor que lo que acabo de decir. En vez de alegrarme de mi sequedad, debería atribuirla a mi falta de fervor y de fidelidad. Debería entristecerme por dormirme (¡después de siete años!) en la oración y durante la acción de gracias. Pues bien, no me entristezco... Pienso que los niños agradan tanto a sus padres mientras duermen como cuando están despiertos; pienso que los médicos, para hacer las operaciones, duermen a los enfermos. En una palabra, pienso que «el Señor conoce nuestra masa, se acuerda de que no somos más que polvo». Mis ejercicios para la profesión fueron, pues, como todos los que vinieron después, unos ejercicios de gran aridez.”

    Saludo

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  4. En primer lugar, Carmen, no eres pesada en absoluto. Nunca me lo has parecido, tienes un modo muy sincero de expresarte, muy fluido. Cuando hablas de tu propia experiencia, me gusta mucho leerte. Es de lo unico que podemos hablar, y aqui, no somos del todo anonimos, pero casi. Yo tambien hablo de mi experiencia, no me gusta hacer teoria de este tema (oracion, meditacion, zazen... lo que sea) Esto solo se puede hablar en primera persona. Teresa de Avila decía siempre "yo sé de una persona...", cuando se refería a sí misma. Es un modo muy hermoso de hablar de sus experiencias. Yo, me perdonareis que no use esa frase, que pertenece solo a esa persona. No hay mas remedio que decir "en mi experiencia...".

    Lo cierto es que ahora que he entrado en el cristianismo de lleno (y no puedo saber lo que depara el futuro, pero ahora es de este modo) el zazen ha tomado un rumbo nuevo. Al contrario que Francesco, ahora no me aburro, tengo muchas cosas en que centrarme, no simplemente en la respiracion. Como digo, si se lee el Evangelio como hacia antes con los koans, el zazen resulta muy interesante. Lo mismo si leo a Teresa (o al maestro Eno. Dogen, por el contrario, no me inspira).

    Antes me sentaba en un shikantaza aburrido y soso, que no se si daba algun fruto, pero no veo ninguno a la vista. Ese tipo de zazen, yo creo que es para los japoneses, no creo que sea adecuado para nosotros los occidentales. El cristianismo puede hacer revivir el Zen de un modo nuevo. Quiero creerlo, al menos.

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  5. Un par de citas que me gustan, sobre el tema que estamos hablando ^^

    “Ayer estaba sentado en un lugar y dije una palabra que se halla en el Padrenuestro y que reza: «¡Hágase tu voluntad!» (Mateo 6,10). Mas sería mejor: «¡Hágase tuya [la] voluntad!»; para que mi voluntad llegue a ser su voluntad, que yo llegue a ser Él: esto es lo que quiere decir el Padrenuestro.” (M. Eckhart)

    Más quiere el Señor que conozcamos esto y andemos hechos asnillos para traer la noria del agua que queda dicha, que, aunque cerrados los ojos y no entendiendo lo que hacen, sacarán más que el hortelano con toda su diligencia. Con libertad se ha de andar en este camino, puestos en las manos de Dios. Si Su Majestad nos quisiere subir a ser de los de su cámara y secreto, ir de buena gana; si no, servir en oficios bajos y no sentarnos en el mejor lugar, como he dicho alguna vez. Dios tiene cuidado más que nosotros y sabe para lo que es cada uno. ¿De qué sirve gobernarse a sí quien tiene dada ya toda su voluntad a Dios?”. (Santa Teresa de Jesús).

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